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TEMA: Derechos, aberraciones y "conveniencias" de una sociedad en crisis existencial

Derechos, aberraciones y "conveniencias" de una sociedad en crisis existencial 13 Jun 2019 23:53 #11004

Gracias a Martínez-Solanas por exponer las terribles degeneraciones por las que está pasando nuestra sociedad, en particular por el aborto y la llamada "ideología de género".

Más que "existencial" yo diría que ésta es una crisis intelectual sobre lo que ES naturaleza. Tanto en el aborto como en la degeneración del género lo que se está ignorando es la naturaleza de lo que ES ser natural (valga la redundancia). El "ser natural" es el tópico especializado de la "Filosofía Natural", también llamada "Filosofía de la Naturaleza" por Jacques Maritain. Este último decía que la filosofía natural era "la cenicienta del tomismo actual", por no haber sido desarrollada modernamente como era debido. El olvido de la verdadera "filosofía natural", que era la antigua "física" de Aristóteles, comienza muy al principio de la llamada "ciencia moderna", y esto a pesar de que muchos, la mayoría, de los padres de la ciencia moderna fueron creyentes cristianos (Copérnico, Kepler, Galileo, Newton, etc. etc.). Pero Newton, al "fundar" la física moderna con su famoso libro: "Principios Matemáticos de la Filosofía Natural", inició la confusión de la verdadera filosofía natural, la filosófica de Aristóteles y Sto. Tomas de Aquino, con sus "Principios matemáticos". Son dos puntos de vistas, el filosófico antiguo y el matemático moderno, totalmente distintos y en cierto sentido difíciles de reconciliar o armonizar. En definitiva, la verdadera filosofía de la naturaleza se basa en el SER de las cosas; la de Newton, en el "aparecer fenoménico y los números que miden las cantidades matemáticas puramente exteriores". Hay un "olvido del ser" en Newton y en todos los científicos modernos y por eso no es de extrañar que, cuando falta la moral del sentido común, la "Ciencia", tomando el lugar predominante en la cultura cientificista de los siglos 18, 19, 20 y 21, se convierta en la piedra de toque de "la verdad".

Y así surgieron los distintos "cientificismos", en Economía e Historia con Marx, en psicología con Freud, en sociología con Comte (que quiso hacer de la ciencia una religión), y en educación con John Dewey que “descarriló” la educación norteamericana. No es de extrañar que cuando el Papa Francisco en "Laudato Si" critica la "tecnociencia", diciendo que "estruja el mundo hasta el límite y más allá del límite", lo hace porque la tecnociencia "no ve la realidad del ser que tiene delante". Así los abortistas tampoco ven “la realidad del ser que tienen delante". La unión de dos células masculina y femenina no es para ellos más que un "bulto", un "tejido". Al no conocer la esencia natural del ser humano como compuesto substancial de cuerpo y alma, están completamente ciegos sobre la verdadera NATURALEZA del SER humano. Es típico del marxismo "evacuar" el sentido de la naturaleza como algo puramente "histórico". Para ellos la naturaleza es algo que hay que "hacer y transformar". De ahí el desastre que Lisenko, en tiempos de Stalin, produjo en la agricultura soviética, vendiendo la idea de que se podía cosechar trigo en cualquier época del año, y que del trigo podía salir centeno y viceversa. Ignoraba las "leyes de la herencia genética" descubiertas por el monje agustino Mendel. El desastre fue total y Rusia se salvó gracias a la "revolución verde" del trigo americano. He ahí el profundo origen de la ineficiencia comunista: la ignorancia de la naturaleza, creer que pueden jugar a "ser dioses". Todo lo que el comunismo toca, en definitiva, se pudre, se pierde, se envenena, se muere... Claro, ignorando al Dios de la Vida tienen que cosechar su propia muerte. Y esto, por desgracia, lo vemos extendido a todos los países que han caído bajo el poder marxista-comunista: todo se pudre, todo se envenena, todo se destruye.

Pero lo triste que este espíritu "Prometeico", de querer jugar a ser dioses, pasa también a EEUU y al occidente bajo el demonio del "Cientificismo". Todo es controlable. Todo es fabricable por el hombre. La cultura humana es la que define y "determina" el sexo, el género. En esto hay una coincidencia total con la ideología comunista. Y la causa es la misma: haber arrojado a Dios y a la Naturaleza por El creada, fuera de la sociedad, de la cultura, de la educación.

Los movimientos revolucionarios que nacieron con la Revolución Francesa, en nombre de la Ilustración "científica", y bajo la égida ciertamente cristiana de "Libertad, Igualdad y Fraternidad" pronto se convirtió y pervirtió en todo lo contrario, con el terror y el anticristianismo, la guillotina, los genocidios de campesinos como en la Vendée francesa. De ahí el exterminio de los Kulaks de Stalin, el archipiélago de Gulag, los campos de concentración de Hitler, el Pol-pot, los crímenes en la guerra civil española y los brotes anticlericales de toda la América Latina.

En fin, he abundado mucho en este tema pero es que "todo está relacionado", como dice el Papa Francisco. La ideología de género y el aborto no son más que "la punta del Iceberg". Detrás de todo ello está el ateísmo, el prometeismo (playing God), el materialismo, el amoralismo, el pragmatismo, el economismo, etc. etc. Y se esgrimen los “derechos humanos” para justificar el crimen de una madre asesinando a su hijo en el vientre. Contra esto yo diría en inglés: “There is no human right to perform a human wrong”.

Finalmente, un pensamiento consolador: escribió Jan Guitton, el intelectual francés, que María, habiéndole dado a Cristo la NATURALEZA humana, "nos ayudará a preservar las esencias naturales". Ojalá que así sea. María, junto con la Iglesia Católica creo que son las únicas fuerzas actuales que nos pueden proteger contra la desnaturalización y contra la degeneración.
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Derechos, aberraciones y "conveniencias" de una sociedad en crisis existencial 13 Jun 2019 18:29 #11003

Después de leer en este FORO el artículo titulado "La ideología de Género", he estado reflexionando sobre el tema desde la perspectiva de los derechos humanos y me ha parecido oportuno compartir mi opinión con lectores y participantes de esta palestra de las ideas. Como enfoco dos temas muy controversiales desde esa perspectiva, lo hago con todo respeto por la integridad y las opiniones de los demás, sin ningún propósito de ofender ni despreciar sino de promover el sentido de humanidad que está perdiendo nuestra sociedad. Por eso, en lugar de responder directamente a Gómez Cerda, abro este nuevo tema enfocándolo de manera diferente.

Todos los seres humanos tienen derechos que se aplican a todos por igual y deben contar con amplias libertades para ejercerlos. Cada uno de nosotros somos seres humanos y tenemos también algún defecto, o muchos, lo cual no nos priva de esos derechos y libertades, que no se "otorgan" por los gobiernos de turno sino que su reconocimiento y defensa es obligatorio para quienes nos gobiernan. Tales derechos y libertades, que son inherentes e inalienables, son iguales para todos. Por tanto, no es lógico que algunos pretendan que se les reconozcan derechos específicos según su condición, su lugar en la sociedad o sus características, defectos o aberraciones. La mujer, el hombre, el niño, el anciano, el homosexual o el heterosexual tienen TODOS iguales derechos. ¿Por qué aspirar entonces a derechos discriminatorios que sólo sean aplicables a unos o a otros?

Es indispensable establecer una identificación de esas condiciones, circunstancias y características y me atrevo a hacer una definición personal que bien puede ser discutible por quienes la lean y, por tanto, acepto con humildad las discrepancias, regaños y objeciones que pueda haber.

Una "aberración" suele ser una desviación de lo que es normal o "natural", una anomalía que en determinadas ocasiones puede tener un carácter morfológico o fisiológico. Aunque se aplica también a otros fenómenos científicos, en psicología se interpreta como la deformación de una imagen o concepto para referirse a errores de juicio o a conductas sexuales consideradas fuera de la norma o comportamiento natural, en particular cuando ese comportamiento puede causar daño físico o psicológico tanto al sujeto como al objeto de su excitación y actividad sexual.

Cualquier situación anormal o antinatural suele causar daños psicológicos, en tanto que aberraciones tales como el masoquismo y el sadismo suelen dar lugar también a daños y traumas físicos. Otras prácticas antinaturales, especialmente las de carácter sexual, propician infecciones que pueden ser leves o muy graves, en algunos casos provocando enfermedades mortales. Los síntomas se originan a costa de la sexualidad anormal, son más frecuentes cuando hay promiscuidad y, quienes la practican, además, son propensos a la neurosis, según consta en informes médicos. El instinto sexual de los psiconeuróticos muestra todo tipo de aberraciones como desviaciones de la vida sexual normal y son manifestación de una vida sexual patológica.

El Papa Francisco atribuye en parte los hechos lamentables que aquejan a nuestra civilización a que la ideología de género “presenta una sociedad sin diferencias de sexo, y vacía el fundamento antropológico de la familia” que procura, además, una identidad humana que puede determinarse de forma individual y ser cambiada en el tiempo. “Esta ideología lleva a proyectos educativos y directrices legislativas que promueven una identidad personal y una intimidad afectiva radicalmente desvinculadas de la diversidad biológica entre hombre y mujer”, desvirtuando la comunión complementaria entre ambos sexos que sirve de fundamento a la familia.

En este tema de lo que es normal y natural y lo que no lo es, podemos argumentar también que el estado de gestación en la mujer es un estado normal y no patológico; por tanto, su terminación voluntaria no es una cuestión de "salud reproductiva". Por el contrario, cuando es accidental, sí lo es, y los especialistas aplican tratamientos adecuados a las mujeres que están en peligro de perder al hijo por nacer. Además, el ser humano que está desarrollándose y creciendo en el vientre de la mujer es un cuerpo ajeno al cuerpo de la mujer, pero depende de ella para sobrevivir hasta el momento del parto. Por tanto, el aborto inducido no es una decisión que pertenezca al "derecho" específico de la mujer de "decidir sobre su propio cuerpo", porque el hijo por nacer es otro cuerpo ajeno: es otro ser humano con toda su estructura genética independiente. En los casos en que un especialista determina que la gestación pone en peligro la vida de la madre, la decisión sobre quién ha de sobrevivir corresponde a la madre asesorada por su médico. Por el contrario, los abortos por conveniencia, por motivos de prestigio o de convencionalismo social o económico, no están nunca justificados porque el ser humano en gestación no es culpable ni responsable de tales problemas ni consideraciones.

El ser humano por nacer debiera contar en la legislación de los países libres y democráticos con los mismos derechos que se aplican a los que hemos nacido. No tiene sentido jurídico alguno que un ser humano en el momento de nacer cuente con la protección de todos sus derechos, pero una hora antes le puedan ser negados. Lo mismo puede aplicarse a cualquier legislación que permita negarle sus derechos antes de la 24ª semana de gestación. ¿Por qué un bebé con 164 días de gestación puede contar con esos derechos mientras se le niega a otro con 163 días? Y así podemos seguir retrocediendo hasta el día 1. Sencillamente se trata de un ser humano que depende del vientre de la mujer para sobrevivir. ¿Qué justifica que un día tenga derechos y el día anterior no los tenga? Y cuando está fuera del vientre de la mujer, pero todavía requiere cuidados, todavía está desarrollándose en dependencia de otros y depende de la madre o, al menos, de alguien que le dé cariño y alimentación, ¿no podríamos entonces negarle también sus derechos por razones personales o egoístas?

Si el aborto fuera justificable, ¿no podríamos utilizar justificaciones semejantes para llegar a negarle el derecho a la vida también por conveniencia, prestigio o convencionalismo social a un bebé que sigue siendo dependiente, causa problemas, es una molestia o incluso una carga financiera? Aún más, ¿podríamos llegar a negarle el derecho a la vida a cualquier ser humano que sea dependiente de otros para sobrevivir?

Lo que más me impactó y preocupó profundamente del mensaje de Gómez Cerda titulado "La Ideología de Género", fue la cita de una frase proferida por la Directora del FMI, Christine Lagarde, cuando afirmó que: “Los ancianos viven demasiado y eso es un riesgo para la economía global. Tenemos que hacer algo, ¡y ya!” Puede que esté fuera de contexto, pero no por eso deja de ser una frase lapidaria para la salud y supervivencia de una sociedad normal. Es indispensable que hagamos un profundo examen de conciencia sobre la tendencia discriminatoria que estamos promoviendo con tanto egoísmo.

Reflexionemos con la debida ponderación que debemos ser responsables para aceptar nuestros defectos, reconocer nuestras aberraciones y tratar de enmendarlos o, al menos, sobrellevarlos sin convertirlos en un elemento de crisis social. La aplicación universal de los derechos humanos, iguales para todos, protegen la vida privada de cada ciudadano cuando éstos reconocen sus obligaciones de conducir armoniosamente su vida en sociedad. Estos derechos humanos no se limitan tampoco según la condición, circunstancia o estado del ser humano desde el momento de su gestación hasta el instante de su muerte.

Basta con que comprendamos todo esto para vivir en paz.
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