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24/11/2020
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La Crisis de Octubre (segunda parte): LA CRISIS

-LA CRISIS-

 

      El lunes 15 de octubre de 1962 amaneció como un agradable día de otoño en la capital norteamericana. Los técnicos que trabajaban en el Centro Nacional de Interpretación Fotográfica arribaron a su cotidiano sitio de trabajo ubicado en un anónimo edificio en la Calle K en el noroeste de la ciudad de Washington, D.C., llevando en bolsas de papel sus almuerzos del día y portando los consabidos cafés matutinos adquiridos en el coffee shop que funcionaba al frente del edificio. Tan pronto como les fueron entregadas las ya procesadas fotografías tomadas por el mayor Heyser el día anterior sobre Cuba, los técnicos iniciaron su análisis y pronto encontraron una “anomalía” que no se evidenciaba en las fotos tomadas días antes, detectada en una zona a 60 kilómetros al oeste-suroeste de La Habana, cerca de un poblado llamado Los Palacios, en la entonces occidental Provincia de Pinar del Rio. Esa anomalíase manifestaba por la presencia de seis objetos cubiertos con lona, rodeados de 11 camiones, 15 tiendas de campaña y otros 28 vehículos adicionales, esparcidos por las inmediaciones de la zona. Lo que más intrigó a los analistas fotográficos era la inusual longitud de los seis objetos cubiertos que median entre 65 y 70 pies de largo (20 - 21 mts.).

Cuando se procedió a fijar las coordenadas exactas de ubicación de esta instalación militar para eventuales ataques aéreos, se detectaron otros dos sitios cercanos en los poblados de San Diego de los Baños y San Cristóbal, identificándose cuatro grandes objetos y otros equipos de apoyo logístico que resultaron ser plataformas de lanzamiento verticales de misiles estratégicos. Después de una larga vigilia interpretativa que duró hasta la madrugada del 16 de octubre, se llegó a la insoslayable conclusión que en Cuba se habían instalado misiles tácticos nucleares del tipo SS-4 de alcance medio (MRBM) y se estaba en un acelerado proceso de construcción de otras dos bases de misiles estratégicos de alcance intermedio (IRBM) del tipo SS-5. Para el fin de la mañana del 16 de octubre de 1962 el Pentágono, la Agencia Central de Inteligencia (CIA) y la Casa Blanca habían sido informados que su peor pesadilla se había convertido en realidad, pues existían misiles balísticos soviéticos a tan solo 140 kilómetros del territorio de los Estados Unidos, con capacidad de destruir todas la ciudades y blancos vitales en la casi totalidad del territorio continental norteamericano y de alcanzar tan al sur como la zona occidental de Venezuela. La Crisis de los Misiles de Cuba había comenzado y la humanidad enfrentaba el mayor peligro jamás conocido.

                                                            17 de octubre de 1962

     Se realizaron seis vuelos de reconocimiento con aviones espías U-2F, abarcándose en esa ocasión todo el territorio isleño, de este a oeste y de norte a sur, lo que representó una impresionante cobertura de casi 100,000 Km2. Las fotos tomadas el día 17 de octubre fueron analizadas por los expertos al siguiente día, encontrándose más sorpresas desagradables, pues se detectaron cuatro bases de lanzamiento de misiles de alcance medio (MRBM) en San Cristóbal y dos bases adicionales en Sagua La Grande, cada una con ocho misiles SS-4. No se evidencio actividad operativa en los sitios de lanzamiento en construcción de misiles de alcance intermedio (IRBM) del tipo SS-5, los cuales habían sido detectados en los sobrevuelos previos.

                                                       18 de octubre de 1962

     Continuaron en el Pentágono y la Casa Blanca las evaluaciones sobre cuales medidas militares debían tomarse, discutiéndose la posibilidad de ataques aéreos masivos a los sitios de emplazamiento de armas defensivas y ofensivas en Cuba, así como a bases aéreas y navales, seguidos por una invasión anfibia y aerotransportada con 150.000 efectivos que estaban siendo desplazados a puntos de embarque ubicados en el sureste de los Estados Unidos. Sin embargo, el criterio que privó en el denominado Comité Ejecutivo (ExComm) creado por el presidente Kennedy para el manejo de la Crisis, fue la activación de un bloqueo naval - más tarde denominado “cuarentena” - el cual estaba dirigido a interceptar todo buque con rumbo a Cuba que no llevase carga humanitaria de carácter no estratégico. Ese mismo día, se produjo en la Oficina Oval de la Casa Blanca la famosa reunión entre el presidente Kennedy y el canciller soviético Andréi Gromyko, quien, en forma cínica y sin saber que ya se había descubierto el despliegue de misiles tácticos y estratégicos en Cuba, le reiteró al presidente norteamericano que “… la asistencia militar soviética tenía el propósito exclusivo de contribuir a la capacidad defensiva de Cuba”.

                                                        20 de octubre de 1962

      Se emitió un nuevo Estimado Nacional Especial de Inteligencia (SNIE) identificado con el No. 11-19-62 en el que se describía en los siguientes términos el estatus operativo del armamento estratégico desplegado en Cuba: 16 plataformas operativas de lanzamiento de misiles SS-4 (MRBM), capaces de ser disparados en un lapso de ocho horas, desde el momento que se diese la orden de lanzamiento; Otros armamentos soviéticos en Cuba descritos en ese Estimado de Inteligencia incluían: i) 22 bombarderos ligeros IL-28; ii) 39 aviones de combate Mig 21; iii) 62 aviones de combate de varios tipos; iv) 24 baterías de misiles tierra-aire SA-2; v) tres baterías de misiles crucero para defensa costera FKR-1, y vi) 12 patrulleras del tipo KOMAR equipadas con misiles del tipo “Luna”.

 

Mapa: Alcance máximo de los misiles soviéticos instalados en Cuba, 1962.

 

                                                       21 de octubre de 1962

     Importantes diarios norteamericanos descubren que hay una grave crisis en desarrollo con relación a Cuba. El presidente Kennedy pidió a los editores del New York Times, del Washington Post y del New York Herald Tribune que no publicasen noticia alguna sobre el tema de Cuba hasta pasada su alocución en cadena nacional fijada para el siguiente día.

                                                        22 de octubre de 1962

“Llegamos muy cerca(de la guerra). Mucho más cerca de lo que supusimos entonces.”-Robert S. McNamara, Secretario de Defensa de Estados Unidos.

 

    Se autorizó al Departamento de Estado para informar a los jefes de estado de países aliados acerca de la crisis en desarrollo y se puso en alerta a toda la fuerza militar, misilística y naval de los Estados Unidos a nivel mundial, estableciéndose la Condición de Defensa 3 (DEFCON 3). Pero lo más trascendente de ese día 22 de octubre de 1962 fue que a las 7 P.M., en una alocución televisada a la nación de 17 minutos de duración, el presidente John F. Kennedy informó a los norteamericanos de la existencia en Cuba de misiles estratégico de alcance medio e intermedio y bombarderos con capacidad nuclear. En ese recordado discurso - el cual presencie en vivo por la televisora NBC - aparte de anunciar el inicio de la “cuarentena” naval a Cuba, Kennedy dejó claro las consecuencias que tendría para la URSS el uso de armas ofensivas desde Cuba, cuando dijo:

“…los EstadosUnidos consideraran todo misil nuclear lanzado desde Cuba contra cualquier país del hemisferio occidental, como un ataque de la Unión Soviética a los Estados Unidos, que conllevará a una retaliación total contra la Unión Soviética”.

                                                         23 de octubre de 1962

     Mientras Khrushchev le escribía a Kennedy que los armamentos en Cuba, inde- pendiente de su clasificación, solo tenían por finalidad la defensa de la Isla, Fidel Castro anunciaba la alarma general de combate y ponía en pie de guerra a 270,000 efectivos militares. En la Casa Blanca se oficializó el bloqueo naval en un arco de 500 millas náuticas alrededor de Cuba y comenzaron los sobrevuelos de reconocimiento a baja altura sobre territorio cubano. La Organización de Estados Americanos (OEA) adoptó ese día una inusual Resolución en la que se le dio apoyo a la cuarentena naval implementada por los Estados Unidos alrededor de Cuba. Solo se abstuvo Uruguay al momento de votar la Resolución.

                                                        24 de octubre de 1962

      Los buques soviéticos en el Atlántico con destino a Cuba redujeron su velocidad, se detuvieron o cambiaron de rumbo. Se notificó a los embajadores norteamericanos en Turquía y la OTAN que la Casa Blanca estaba considerando el desmantelamiento de los misiles “Júpiter” en Turquía, a cambio de la retirada de los misiles soviéticos en Cuba. El Comando Aéreo Estratégico asumió por primera vez en la historia la Condición de Defensa 2 (DEFCON 2), que precedía a la Condición de Defensa 1 (DEFCON 1) que significaba “Guerra Nuclear inminente o en proceso”. 

     

                                                        25 de octubre de 1962

     El tanquero “Bucarest” fue interceptado y revisado por la Armada norteamericana

en la línea de cuarentena y se le permitió continuar hacia Cuba al comprobarse que

no llevaba carga prohibida. Ese mismo día en la reunión de la ExComm, se informó

que varias baterías de misiles de alcance medio (MRBM) estaban ya operativas.

                                                        26 de octubre de 1962

     Kennedy recibe una comunicación de su embajador en Turquía donde le informa que las fuerza armadas turcas no veían con buenos ojos el retiro de los misiles Júpiter de su país, pues estas armas constituían garantía de protección contra cualquier ataque soviético. Llegó otra carta de Khrushchev en la cual se planteaba por primera vez que los Estados Unidos se comprometiesen a no invadir Cuba, ni permitir que otras fuerzas con el apoyo norteamericano atacasen la Isla. Ese día, los sobrevuelos a baja altura de aviones norteamericanos descubrieron nuevas instalaciones misilísticas y militares.

                                                       27 de octubre de 1962

Ese fatídico día 27 de octubre, la Agencia Central de Inteligencia (CIA) reportó que tres de las cuatro bases de misiles en San Cristóbal y las dos ubicadas en Sagua La Grande y en la provincia de La Habana, estaban totalmente operativas. El avión U-2 piloteado por el Mayor Rudolf Anderson fue derribado por misiles SAM-2 disparados por el mando antiaéreo soviético bajo presión de Fidel Castro. Kennedy decidió no responder de inmediato al derribo del avión U-2 y envió a Khrushchev una comunicación en la cual le informaba su disposición de no invadir Cuba y aceptar el retiro de los misiles Júpiter de Turquía.

 

                                                       28 de octubre de 1962

     Alas 06 horas de la mañana, la CIA reportó que existían 24 sitios de lanzamiento de misiles de alcance medio (MRBM), totalmente operativos. A las 9 A.M. hora local de Washington, Radio Moscú anunció en transmisión abierta que se había dado la orden de desmantelar y retirar los misiles estratégicos de Cuba, así como las demás armas ofensivas (bombarderos IL-28 y las lanchas misilísticas (KOMAR). Los Estados Unidos aceptaron la oferta soviética y la Crisis de los Misiles de Cuba llegó a su fin.

 

                                                                       V

                                                     ANÁLISIS DE LA CRISIS

 

     La Crisis de los Misiles de Cuba fue el resultado de las acciones de hombres que

actuaron de forma irresoluta, irresponsable y criminal. En efecto, cuando el presidente

John F. Kennedy tomó la decisión de limitar el apoyo aéreo a la Brigada 2506, condeno

al fracaso la Operación Zapata. De haber actuado Kennedy en abril de 1961 en Cuba conforme lo planeado, no habría sido necesaria la creación y ejecución de la Operación Mangosta; y probablemente su presidencia no hubiese terminado trágicamente en la ciudad de Dallas el 22 de noviembre de 1963. Por otro lado, su inexperiencia como Comandante en Jefe lo llevo a permitir el despliegue de los misiles Júpiter en Turquía en abril de 1962, pese a que estas armas ofensivas ya eran entonces obsoletas pues su misión estratégica principal había sido asumida por los misiles de la clasePolaris, cuya plataforma de lanzamiento eran submarinos nucleares de la clase George Washington y Ethan Allen. Estos errores de John Kennedy llevaron a la mente de Nikita Khrushchev que había llegado el momento de emparejar las cosas desde el punto de vista geoestratégico y por ello procedió a desplegar armas ofensivas en Cuba, sin incorporar a su ecuación mental la posibilidad real de tener que usarlas contra un adversario que tenía una ventaja cuantitativa de 10 a 1 en misiles tierra-tierra y una flota de submarinos con misiles balísticos capaces de alcanzar cualquier blanco en la Unión Soviética. Sobre este mal cálculo de Khrushchev, Serguéi, hijo del líder soviético, señalo años después en una entrevista:

“… la verdad era, que nunca estuvo en los planes de Moscú atacar a los Estados Unidos desde Cuba”

 

     Irónicamente, de los actores principales del drama de octubre de 1962, el único que actuó con coherencia y lógica fue Fidel Castro. En efecto, Fidel sabía que su única posibilidad de sobrevivencia frente a la inevitable agresión norteamericana estaba en lograr involucrar a la Unión Soviética en la protección de la revolución y mientras más firme y contundente resultase esa protección, mucho mejor. Esa fue la razón que llevó a Castro a aceptar el despliegue de armas ofensiva en su territorio y exigirle a Khrushchev que ello se hiciese de forma abierta, a la vista de todos. Lamentablemente para el líder cubano, los soviéticos decidieron actuar con encubrimiento, lo que ocasionó que cuando la “Operación Anadir”fue puesta en evidencia por el presidente Kennedy el 22 de octubre de 1962, el mundo entero expresara su rechazo y se exigiera el retiro de las armas ofensivas de Cuba. Ante lo previsible de un compromiso entre Kennedy y Khrushchev, Fidel Castro intento crear una situación de crisis que evitara

el acuerdo entre Washington y Moscú, presionando a la defensa aérea en la Isla que era comandada por oficiales soviéticos, para derribar los aviones norteamericanos de reconocimiento que violaban su territorio, sin importarle en lo más mínimo que la orden de Moscú era la de no disparar contra aeronaves desarmadas. De esa forma, el 27 de octubre se produjo el derribo del U-2 piloteado por el mayor Anderson, aumentándose al máximo la posibilidad de acciones militares. Afortunadamente, el ExComm decidió no responder militarmente de inmediato al derribo del U-2, dando tiempo suficiente para que al día siguiente Khrushchev anunciara el retiro de las armas ofensivas de Cuba en una transmisión por señal abierta de Radio Moscú.

 

                                                         - VASILI ARKHIPOV -

 

     Una de las pocas notas positivas de este aterrador capítulo de la Guerra Fría, se refiere a un oficial de la Armada soviética quien fue el responsable directo que no estállese la Tercera Guerra Mundial el 27 de octubre de 1962. El capitán Vasili Arkhipov (1926 -1978) fue el héroe anónimo quien convenció al capitán del submarino soviético B-59 de no disparar un torpedo nuclear contra las unidades navales norteamericanas que enforzaban la “cuarentena” contra Cuba.

      Formando parte del despliegue de armas ofensivas soviéticas en Cuba ordenado por Nikita Khrushchev bajo la “Operación Anadir”, a comienzos de octubre de 1962 zarpó desde una base secreta en la Bahía de Kola, en el Mar de Barents, una flotilla designada como “Brigada 69”, conformada por los submarinos diésel-eléctrico de la Clase Foxtrot B-4, B-36, B-59 y B-130. Estos sumergibles se dirigían secretamente al Puerto del Mariel en la costa nortede Cuba en una travesía de más de 7,000 millas.

 

   El capitán Arkhipov quien estaba al mando de la flotilla, tambien ejercía como segundo comandante del submarino B-59 y con tal carácter debía dar su autorización, junto al capitán de la nave Valentin Savitsky y al oficial político de abordo Ivan Maslennikov, para disparar la llamada “arma especial” que transportaba cada uno de los 4 submarinos. Esa “arma especial” que no requería de la autorización previa de Moscú para su uso, era un torpedo del tipo T-5 equipado con una cabeza nuclear de 5 kilotones, algo menos potente que la bomba de Hiroshima. La Armada norteamericana desconocía la existencia de las cuatro “armas especiales” transportadas en los sumergibles que conformaban la Brigada 69, las que tenían en su conjunto la capacidad de destruir la totalidad de la Flota del Atlántico de Estados Unidos encargada de ejecutar la “cuarentena naval” contra Cuba ordenada por el presidente Kennedy.

     Tras dos semanas de navegación la flotilla al mando del captan Arkhipov había cubierto la mitad de la distancia hacia Cuba sin ser detectada. Pero los acontecimientos en desarrollo impedirían que los submarinos soviéticos llegaran a puerto cubano antes que estallase la Crisis de los Misiles y se declarara el 22 de octubre la “cuarentena” naval a Cuba en un arco de 500 millas alrededor de la Isla. Ante esa realidad, los cuatro sumergibles fueron instruidos por Moscú de establecer posiciones frente a la línea de cuarentena en el Mar de los Sargazos.

     Los submarinos de la Clase Foxtrot fueron diseñados para operar en aguas frígidas del Ártico y debían emerger cada cierto tiempo para cargar sus baterías y purificar su aire. El haber permanecido sumergidos en las cálidas aguas del Mar de los Sargazos tratando de pasar desapercibidos por las fuerzas navales norteamericanas sin poder emerger a la superficie, creó condiciones intolerables para la tripulación que debía soporta temperaturas de hasta 70o centígrados y un racionamiento de agua de un vaso por día, por tripulante. Mientras tanto en la superficie, una fuerza naval estadounidense compuesta por tres portaviones, 40 destructores y 350 aeronaves cumplían la misión de evitar el ingreso de armamento ruso a Cuba.

     Transcurrida una semana de la llegada de la flotilla de submarinos soviéticos al Mar de los Sargazos, no se había recibido ninguna orden de Moscú. Mientras el B-59 navegaba en la superficie cargando sus baterías un avión Orión P3 de la Armada norteamericana lo detectó, forzando al capitán Savitsky a sumergir de emergencia su nave con solo 6 horas de carga en sus baterías. Las siguientes horas serían definitorias para el futuro de la humanidad.

     Cuando la armada norteamericana detectó al submarino B-59 (para entonces dos de los otros tres sumergibles habían sido ubicados y obligados a emerger) se intentó forzarlo a emerger en cumplimiento de las estrictas órdenes del presidente Kennedy quien había prohibido atacar o abordar los submarinos soviéticos para no darle una excusa a Moscú de iniciar hostilidades. El destructor USS Cony comenzó a lanzar cargas de profundidad de practica durante 5 horas como una señal para que emergiera. La condición a lo interno del submarino era insoportable por causa del agobiante calor, la deshidratación de los marinos y la tortura sónica por los estallidos de las cargas de profundidad y el choque de las ondas de sonar contra el casco del submarino. Este estado de cosas hizo crisis el 27 de octubre cuando el operador de la radio informó al capitán Savitsky que había escuchado por una estación radial de Florida que un avión espía norteamericano U2 había sido derribado por la defensa aérea de la isla controlada por los soviéticos. Para el capitán Savitsky esto significaba que la guerra entre Estados Unidos y la Union Sovietica había estallado y por ello ordenó alistar el torpedo T-5 para ser utilizado contra la escuadra norteamericana. Aunque el oficial político de abordo Ivan Maslennikov dio su autorización para el uso del “arma especial”, el capitán Vasili Arkhipov la negó, instando al capitán Valentin Savitsky a emerger para poder establecer comunicación radial con Moscú y verificar si la guerra había efectivamente comenzado. Como consecuencia del acuerdo logrado entre Washington y Moscú, los submarinos soviéticos recibieron órdenes el 28 de octubre de abandonar el área y regresar a su base en la Bahía de Kola.    

     Vasili Arkhipov quien continuaría su carrera naval jubilándose con el rango de vicealmirante, moriría el 19 de agosto de 1998 de cáncer de riñón, probablemente causado por la radiación recibida durante el accidente en julio de 1961 en el reactor nuclear del submarino misilístico de la Clase Hotel K-19, del cual Arkhipov era el oficial ejecutivo.

     Para los que quieran conocer más sobre el oficial naval soviético Vasili Arkhipov, el héroe verdadero del la Crisis de los Misiles en Cuba, recomiendo el siguiente video producido por ETV que pone en perspectiva como el destino colocó en el lugar y momento preciso al hombre que salvó al mundo:  

                                          https://www.youtube.com/watch?v=qr_WkfOMx4c&t=38s

                                                                       VI

 

           SECUELAS DE LA CRISIS

 

     La Crisis de los Misiles de Cuba proyectó, en las primeras de cambio, la falsa impresión que el presidente Kennedy había salido airoso de ese peligroso trance, con su reputación como líder del mundo libre reforzada. Pero en realidad no fue así, pues su promesa de no tomar acciones militares contra Cuba, ni de permitir a otros ejecutarlas desde territorio norteamericano y su aceptación de retirar los misiles “Júpiter’ de Turquía - por muy obsoleto que fuesen - satisfizo todos puntos en los que Khrushchev había originalmente basado su decisión de instalar armas ofensivas en Cuba. Cabe destacar que no obstante el compromiso de no invadir Cuba, los ataques ejecutados al amparo de la Operación Mangosta continuaron sucediéndose estos hasta que el presidente Lyndon B. Johnson los suspendió tan pronto asumió la presidencia en noviembre de 1963. Como nota personal, debo agregar que siempre he pensado que la Operación Mangosta, en su propósito de eliminar físicamente a Fidel Castro, fue el primer acto de un drama que culminó en Dallas, Texas, el 22 de noviembre de 1963.  

     Con relación a Nikita Khrushchev, este fue injustamente tildado como el perdedor de la confrontación con los Estados Unidos. Ello sirvió de excusa para que tan solo dos años después, el 14 de octubre de 1964, Khrushchev fuese defenestrado de todos sus cargos y sustituido por Leonid Brézhnev. Afortunadamente para Khrushchev, su salida del poder no implicó su partida de esta vida como era la costumbre entre los bolcheviques, pues se le permitió retirarse tranquilamente a su dasha a escribir sus memorias, hasta su muerte en Moscú de causas naturales el 11 de abril de 1971. Pero si nos basamos en la objetividad histórica, Khrushchev no debe ser catalogado como el derrotado en aquella Crisis, en virtud que todas sus demandas fueron satisfechas por la administración Kennedy, pues, como sabemos, los Estados Unidos asumieron el compromiso de no atacar la Isla y se desmantelaron sus misiles en Turquía, logrando así la Unión Soviética eliminar la desventaja geoestratégica que implicaba tener misiles balísticos enemigos emplazados en su misma frontera sur en Tur quía.

     La muy cubana consigna de “Nikita Mariquita, lo que se da no se quita”, vociferada en las concentraciones oficiales en toda Cuba con posterioridad al acuerdo Kennedy-Khrushchev, nos revela a las claras cual fue el papel de Fidel Castro en la resolución de la Crisis. Dicen los entendidos que cuando Khrushchev recibió la carta de Fidel pidiéndole que lanzara un ataque nuclear preventivo contra los Estados Unidos, “… sin importar las consecuencias para Cuba…”, este se dio cuenta del error de juicio en el que había incurrido al instalar armas ofensivas en la Isla. En todo caso, Fidel Castro no fue tomado en cuenta a la hora de decidir el retiro de los cohetes y demás armas ofensivas de Cuba, al punto que el Comandante en Jefe, vociferando cuanto improperio existía en su léxico contra Khrushchev y los rusos, se negó por más de treinta días a permitir el retiro de las armas de territorio cubano. Aun así, es obvio que el único beneficiado por la Crisis de los Misiles fue Fidel pues este hombre, como consecuencia de los acuerdos entre las dos superpotencias, se mantuvo en el poder hasta su muerte el 25 de noviembre de 2016, asumiendo con posterioridad a la Crisis un rol mucho más activo y protagónico en el escenario mundial del que tenía antes de octubre de 1962.

      El lugar de la extinta Unión Sovietica ha sido ocupado por una asertiva Republica Popular China cuyo propósito manifiesto, como lo ha expresado su presidente Xi Jinping, es desplazar a Estados Unidos para convertirse en la única superpotencia a nivel mundial. Ello ha llevado al choque de civilizaciones que hoy vivimos y que inexorablemente llevará a enfrentamientos que supongan igual o mayor riesgo de destrucción que en la Crisis de los Misiles de Cuba de 1962. Esperemos que cuando ello acontezca, ya sea en el Mar del Sur de China, en el Estrecho de Taiwán o la frontera de China con la India en el Himalaya, el destino nos ponga en el camino a otro Vasili Arkhipov.

Caracas, 7 de octubre de 2020

Ernesto Estévez León.

Segunda parte (final).