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24/11/2020
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La Crisis de Octubre (primera parte): ARMAGEDÓN

-  ARMAGEDÓN -

 No sé con qué armas se combatirá la Tercera Guerra Mundial, pero la Cuarta será con palos y piedras.”  - Albert Einstein -

                                                   ____________________________

 

     Este mes de octubre se cumplen 58 años de un acontecimiento que llevó a la humanidad lo más cerca que ha estado de su autodestrucción desde el momento mismo de su aparición en el planeta. La voz“armagedón nos viene del griego antiguo y define en términos genéricos un escenario cataclísmico de fin de mundo. Ello fue exactamente lo que enfrentamos del 16 al 28 del mes de octubre de 1962 en lo que históricamente se conoce como “La Crisis de los Misiles de Cuba”.

      Antes de abordar el tema, debo mencionar que me tocó vivir muy de cerca los hechos que se sucedieron durante aquellos trece días de octubre de 1962, como los identificaría para la historia el entonces Fiscal General Robert Kennedy. En efecto, en aquellos días mientras mis padres aún permanecían en Cuba, me encontraba interno en una escuela militar ubicada en Leonardtown, pequeño pueblo ubicado en el sur del Estado de Maryland, distante a 90 millas de Washington D.C. y a tan solo 14 millas de  Patuxent River Naval Air Station, entonces la más importante estación aeronaval de la Armada de los Estados Unidos ubicada en su costa atlántica y un seguro objetivo estratégico de haber estallado la guerra nuclear en aquel turbulento otoño de 1962. Todavía recuerdo los inútiles simulacros y ejercicios en la escuela durante aquellos aciagos días que consistían en refugiarnos bajo el pupitre, con la espalda hacia las ventanas para evitar ser cegados por el temido fulgor nuclear.

                                                                               I

                                                     ORIGEN DE LA CRISIS

 

     La Crisis de los Misiles no comenzó en el mes de octubre de1962. Su origen se ubica en el marco del enfrentamiento entre la Union Sovietica y los Estados Unidos, siendo sus causas inmediatas el desastre de Playa Girón acontecido en abril de1961; el inicio de la llamada “Operación Mangosta”, en marzo de 1962, y la activación de una batería de misiles estratégicos norteamericanos “Júpiter” en Turquía un mes después, en abril de 1962.

     En la primavera de 1946, a escasos meses de finalizada la Segunda Guerra Mundial, comenzaría la que el General George S. Patton llamaría la “Guerra verdadera, contra el enemigo verdadero”, quedando a partir de entonces Europa del Este sometida a la dominación soviética y aislada por “una Cortina de Hierro”, como muy descriptivamente lo referiría Winston Churchill en marzo de 1946. La Guerra Civil Griega de 1947, disputada entre comunistas y monárquicos, fue el primer conflicto bélico enmarcado en un periodo de la historia moderna que se conocería como la “Guerra Fría”. Sin embargo, para entonces los norteamericanos se sentían confiados de su supremacía frente a los soviéticos pues se creían la única potencia nuclear, lo cual claramente les daba una ventaja estratégica frente a la URSS. Sin embargo, esa falsa sensación de superioridad poco le duró a Estados Unidos, pues el 23 de septiembre de 1949 la Unión Soviética anunció la detonación exitosa su primer artefacto nuclear el 29 de agosto de ese año. A partir de allí, se nivelaron las apuestas y se calentaría esa Guerra Fría que enfrentaría a Occidente con el mundo comunista hasta la misma caída del Muro de Berlín en 1989 y el aparatoso desmoronamiento de la URSS en diciembre 1991.

     Comenzando el año 1950 el enfrentamiento entre Washington y Moscú escaló con la invasión comunista a Corea del Sur, seguido de las sangrientas represiones ejecutadas por tropas soviéticas entre 1953 y 1956 contra las revueltas populares acontecidas en Alemania del Este, Polonia y Hungría. En 1954 se produjo la humillante derrota francesa en Dien Bien Phú, Vietnam, y en1956 acontecieron la sublevación promovida por los comunistas en Algeria y la Crisis en el Canal de Suez.

Finalmente, el 1 de mayo de 1960, vio el derribo sobre territorio soviético del avión espía U-2 tripulado por el piloto de la Agencia Central de Inteligencia (CIA) Francis Gary Powers, lo que llevó, después del bloqueo de Berlín Occidental ordenado por Stalin en 1948, a un nuevo choque frontal y directo entre la Unión Soviética y los Estados Unidos de América. En otras latitudes, concretamente en el África de 1960, también se pondría de manifiesto el enfrentamiento entre Occidente y los comunistas en la guerra civil en el Congo, en la cual daría sus primeros pasos como guerrillero internacionalista el argentino Ernesto “Che” Guevara, quien sería ejecutado en una escuelita en el pueblo de La Higuera en Bolivia el 9 de octubre de 1967.

     Así se encontraba el mundo cuando John F. Kennedy asumió la presidencia de los Estados Unidos en enero de 1961, sustituyendo al general Dwight D. Eisenhower en el rol de némesis de Nikita S. Khrushchev, quien ya para entonces era amo y señor de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas como consecuencia de haber eliminado a sus enemigos políticos Laurenti Beria, Georgi Malenkov y Nikolai Bulganin en las violentas pugnas de poder que se sucedieron tras la muerte de Joseph Stalin en marzo de1953.

                                                          - PLAYA GIRÓN -

     John F. Kennedy, al asumir la presidencia de su país, recibió como herencia de la anterior administración republicana un plan elaborado por la Agencia Central de Inteligencia (CIA) bajo el nombre clave “Operación Plutón”, cuyo propósito era entrenar militarmente a exiliados cubanos - quienes ya entonces llegaban por cientos a La Florida - con el objetivo de ocupar la pequeña ciudad de Trinidad, ubicada en la parte central de la costa sur de Cuba.

Esta acción supuestamente estimularía un alzamiento general en la Isla, apoyado por los elementos anticomunistas dentro del Ejército Rebelde. Pero el plan de la CIA, equivocadamente inspirado en la exitosa operación clandestina que derrocó al izquierdista presidente guatemalteco Jacobo Árbenz en 1954, estaba mal concebido, pues Cuba no era Guatemala, ni Fidel Castro era el coronel Árbenz, quien renunciaría a su cargo para evitar un derramamiento de sangre innecesario en su país. En todo caso, Kennedy, quien no simpatizaba desde un principio con la operación propuesta por la CIA pues pensaba que la participación norteamericana en el proyecto era “demasiado visible”, estaba políticamente obligado a respaldarla, pues debía materializar de forma visible su beligerante posición anticomunista expuesta de forma reiterada y oportunista durante la campaña electoral contra Richard Nixon en 1960. Sin embargo, Kennedy, ejerciendo una extrema cautela política, impuso cambios fundamentales al plan original de invasión, limitando imprudentemente las operaciones aéreas de la fuerza expedicionaria y cambiando el sitio de desembarco de la ciudad de Trinidad, ubicada al pie de la Sierra de El Escambray  hacia donde los invasores podrían retirarse de ser necesario para unirse a la guerrillera anticastrista que allí luchaba.

El sitio de desembarco escogido era una área pantanosa ubicada en la central provincia cubana de Las Villas, conocida como la Ciénaga de Zapata. Así, la invasión de Playa Girón, designada con el nombre clave de “Plan Zapata”, estaba destinada al fracaso desde el momento mismo en que el primero de los 1.417 hombres que integraban la Brigada de Asalto 2506 desembarcó en suelo cubano el 17 de abril de 1961. Tras tres días de intensos y fratricidas combates, los invasores, exhaustos, sin municiones y rodeados por más de 15.000 milicianos, se rindieron. John F. Kennedy, desoyendo las súplicas de sus asesores militares, no hizo el más mínimo intento de emprender una operación de rescate de los hombres de la Brigada quienes habían confiado en las promesas de apoyo norteamericano que les habían hecho los operadores de la Agencia Central de Inteligencia que los habían reclutado y entrenados.

Este desastre en política exterior con el que se inauguró John Kennedy en la presidencia fue observado muy de cerca por Nikita Khrushchev, quien, al hacer su personal evaluación sobre lo acontecido en Cuba, llegó a la lógica conclusión que el presidente Kennedy era, o bien un inepto al permitir una operación militar como la de Playa Girón, o un indeciso que no tuvo el coraje de llevar a exitoso término una acción militar cuya ejecución había autorizado. La negativa opinión sobre Kennedy que Khrushchev tenía, marcó el tono de la Cumbre de Viena celebrada el 4 junio de 1961.

En la capital austriaca, Khrushchev desafió al presidente norteamericano, sin respeto al protocolo de estilo, amenazándolo con una guerra e indicándole que la Unión Soviética en un lapso de seis meses tomaría acciones unilaterales en procura de una solución definitiva al tema de Berlín. Así, transcurrido poco más de dos meses de la Cumbre de Viena, se comenzó la construcción del Muro de Berlín(die Berliner Mauer) que habría de dividir al pueblo alemán por casi tres décadas hasta su “derrumbe” en 1989. No en balde el presidente Kennedy se refirió a lo sucedido en su reunión cumbre con Khrushchev en la capital austriaca como “…lo peor que le había pasado en su vida”.Por su parte, el líder soviético se expresaría sobre el presidente norteamericano de forma poco halagüeña manifestando sobre Kennedy:

“Este es un hombre sin experiencia. Inclusive inmaduro, Comparado con él, Eisenhower es un hombre con inteligencia y visión”

                                          - LA “OPERACIÓN MANGOSTA” -

Ladebacle de Playa Girón fue un duro golpe para la credibilidad de la administración Kennedy y según lo expresaría en privado Robert Kennedy, una afrenta inaceptable contra el apellido Kennedy que debía recibir una respuesta adecuada. Por ello, una vez asimilada la derrota en Cuba, el 30 de noviembre de 1961 el presidente John F. Kennedy autorizó la creación de un programa clandestino destinado a desatar una guerra económica contra la Isla, cuyo fin era el derrocamiento de su gobierno revolucionario y la eliminación física de Fidel y Raúl Castro y de Ernesto Che Guevara.

Esta nueva iniciativa agresiva de la administración Kennedy contra Cuba se denominó “Operación Mangosta” y su supervisión y control se le asignó directamente a Robert Kennedy, quien contó con recursos humanos y económicos ilimitados para la ejecución de la misión. Para tener una idea de la magnitud de las acciones emprendidas contra Cuba al amparo de la Operación Mangosta, podemos señalar que durante los 14 meses (noviembre 1962- enero 1964) que esta duró, se efectuaron 716 ataques de comando y sabotaje contra objetivos económicos, agrícolas e industriales en la Isla y por lo menos dos intentos de eliminar a Fidel Castro. Incluso, durante el desarrollo de la Crisis de los Misiles, se continuaron imprudentemente las acciones de sabotaje y ataques contra varias instalaciones estratégicas en Cuba, sin medir las eventuales consecuencia que esas acciones podían generar en aquellos días de gran tensión internacional.

 

                                       -  MISILES “JUPITER” EN TURQUIA -

    

     El último eslabón en la cadena de eventos que nos llevaría al borde de la destrucción se materializó con la activación en Turquía por la Fuerza Aérea de Estados Unidos de una batería de 15 misiles balísticos “Júpiter” de alcance medio. Estas armas tenían un radio de acción de 2.400 kilómetros, lo que implicaba que la mayoría de los centros poblados del oeste de la Unión Soviética, así como los de sus satélites de la Europa del Este, estaban al alcance de esos misiles. Peor aún, su emplazamiento en la misma frontera sur de la URSS implicaba que el tiempo de respuesta de Moscú a un eventual ataque desde Turquía quedaba reducido a tan solo 20 minutos, desde el momento del lanzamiento del proyectil hasta su impacto.

                                                                       II

 

                                                            LOS ACTORES

 

 

 

El drama vivido en octubre de 1962 fue protagonizado por tres hombres cuyas historias de vida y formación fueron instrumentales en su actuación durante la Crisis de los Misiles. Por ello, creo útil plasmar aquí un breve resumen de las vidas de John F. Kennedy, Fidel Alejandro Castro Ruz y Nikita Sergueievich Khrushchev.

 

                                                         - JOHN F KENNEDY-

     Vástago de un clan irlandés católico de Boston, el enfermizo futuro presidente fue lanzado a la arena política por su padre Joseph Kennedy como sustituto de su hermano mayor Joe Kennedy Jr., quien murió en agosto de 1944 durante una peligrosa y secreta misión aérea sobre el Canal de la Mancha. El joven John F. Kennedy, quien había recibido la Medalla de la Armada por poner a salvo a su tripulación después que su lancha torpedera (PT-109) resultara destruida al ser embestida por un destructor japonés en las aguas del Océano Pacífico, fue electo senador por Massachusetts en dos periodos, ganando la presidencia contra Richard M. Nixon en noviembre de 1960 en una de las más apretadas elecciones hasta entonces y en parte gracias a la “ayuda” recibida de elementos mafiosos en el crucial Estado de Illinois.

John Kennedy, al asumir la presidencia, se rodeó de amigos y conocidos de sus años de estudiante en la elitista Universidad de Harvard y trató de darle a su administración un aura de sofisticación y realce que llevó a algunos ingenuos a comparar la Casa Blanca de Kennedy con la legendaria Camelot del Rey Arturo. A partir del mismo inicio de su presidencia, John F. Kennedy se encontró acosado por los eventos en Cuba y la amenaza soviética sobre Berlín. La falta de decisión con la que Kennedy afrontó estas crisis dio a Khrushchev la excusa que buscaba para presionar a su contraparte ideológica.

 

                                              - FIDEL ALEJANDRO CASTRO RUZ -

     Este singular personaje llegó al poder con el amanecer de 1959, personificando las ansias de libertad y democracia del pueblo cubano. Sin embargo, esta noble tarea libertaria que lo hubiese podido elevar a la altura de los grandes líderes de la historia, estaba subordinada a su verdadera misión de vida que era la de enfrentar y derrotar a los Estados Unidos de América.Fidel buscó establecer a partir de 1960 una alianza estratégica con la Unión Soviética en procura de un aliado y protector que le permitiese asumir su deseado rol del David de los pueblos desposeídos contra el Goliat norteño. Como escribió la periodista norteamericana Georgie Anne Geyer en su libro “Guerrilla Prince. The Untold Story of Fidel Castro” (Little Brown and Company, New York, 1991) “Fidel Castro usó al comunismo para proteger al castrismo.”

Después del desastre de Playa Girón - lo que sin duda alguna afianzó a Fidel Castro en el poder - Cuba se vio enfrentada a los ataques ejecutados al amparo de la Operación Mangosta y Fidel aceptó la propuesta rusa de instalar misiles nucleares en Cuba. Su decisión estaba fundamentada en la creencia que la Unión Soviética tenía todo el derecho de ayudar al sostenimiento de la Revolución cubana, con los medios que fueren y que Cuba estaba vitalmente obligada a defenderse de los ataques norteamericanos, con el agregado que Castro insistió que el despliegue de las armas estratégicas soviéticas en Cuba no debía hacerse en secreto, sino abiertamente y a los ojos del mundo, pues Cuba y la Unión Soviética estaban ejerciendo el legítimo y moral derecho de defender el socialismo proletario de las agresiones imperialistas. Por ello, Fidel le insistió a Khrushchev que introducir y desplegar armas ofensivas en Cuba de forma encubierta y al amparo de la vieja práctica soviética de la maskirovka, era un error estratégico, que habría de lamentarse. El convencimiento absoluto de Fidel Castro sobre la justeza de proteger a Cuba con todos los medios posibles y su solicitud a Khrushchev de lanzar un ataque nuclear preventivo contra los Estados Unidos “…sin importar las consecuencias para Cuba”, nos indica que este hombre estaba dispuesto a aceptar la inmolación de su pueblo, con tal que su más caro propósito existencial, la destrucción de los Estados Unidos, se hiciese una realidad.

 

                                     - NIKITA SERGUEIEVICH KHRUSHCHEV -

     Ucraniano de origen campesino, ejerció como comisario político durante la Guerra Civil en Rusia (1918 -1921). Bajo la protección del judío estalinista y rabiosamente antisemita Lázar Kaganovich, Khrushchev escaló posiciones dentro de la nomenclatura del Partido Comunista de la URSS, participando activamente en las sangrientas purgas políticas estalinistas (1932 -1936).

Durante la Gran Guerra Patriótica (1941-1945) Khrushchev fue comisario político del Ejército Rojo en el Frente Suroeste (Ucrania) y en el Frente de Stalingrado. Entre 1945 y 1953 formó parte del círculo íntimo del dictador Josef Stalin a quien sirvió sumisamente hasta la muerte de este en marzo 1953. Para diciembre de ese mismo año, Khrushchev había eliminado a su más peligroso contrincante, Laurenti Beria - jefe de la temida NKVD - haciéndose con el poder absoluto para1955.

Khrushchev estaba convencido que el destino de la URSS era reinar suprema en el mundo de la post guerra y en ello empeñó su acción de gobierno. Aunque más liberal que Stalin en lo interno, en política internacional era un manifiesto halcón, quien vio en la debilidad demostrada por John F. Kennedy durante la invasión de Playa Girón a un líder sin coraje y sin fuerza de voluntad para actuar como jefe de una superpotencia. Recordemos la engreída amenaza proferida por Khrushchev durante una recepción en la embajada polaca en Moscú el 18 de noviembre de 1956, cuando refiriéndose a los países capitalistas, dijo “… Aunque les guste o no, la historia está de nuestro lado. Los enterraremos.” Este hombre decidió en la primavera de 1962 equilibrar las fuerzas enfrentadas en la ya caliente Guerra Fría, introduciendo armas ofensivas a 140 kilómetros de la costa de los Estados Unidos.

                                                                       III

 

                                                    ANTESALA A LA CRISIS

 

     Mientras vacacionaba en Crimea a finales de abril de 1962, Nikita Khrushchev reflexionó sobre los misiles “Júpiter” desplegados al otro lado del mar, en Turquía. Entonces, concibió la idea de instalar equivalentes misiles balísticos en Cuba. A su juicio, tal acción, vista como un justo quid pro quo, se justificaba por:

i) la presencia de los misiles “Júpiter” en Turquía;

ii) la real posibilidad de una acción militar directa norteamericana contra Cuba, y

iii) la oportunidad de neutralizar el efecto geoestratégico que implicaba que, mientras los Estados Unidos podían instalar armas ofensivas en el mismo perímetro soviético, la URSS no podía reciprocar con una acción similar.

A su regreso a Moscú, Khrushchev consultó sobre su idea de instalar misiles estratégicos de alcance medio e intermedio en Cuba con sus más cercanos colaboradores en el Politburó, con el Mariscal Malinovsky, ministro de la defensa, y con el general Sergei Biryuzov, comandante de la Fuerza Estratégica Misilística soviética. Durante todo el mes de mayo de 1962, las reuniones y evaluaciones continuaron en Moscú y en La Habana, hasta que el 30 de mayo de 1962, previa consulta con su hermano Raúl, con el Che Guevara, con el presidente Oswaldo Dorticos y con Ramiro Valdez, Fidel Castro dio el fatídico “sí” a la proposición soviética, justificándose no solo en la idea que estas armas serian un freno a la agresión militar norteamericana, sino también en su creencia que con la instalación de misiles soviéticos en Cuba se lograría un desplazamiento de la correlación de fuerzas a favor del campo socialista y, además, ello sería una forma de corresponder el apoyo dado por los soviético a la Revolución cubana.  

     En junio de 1962, funcionarios militares rusos fueron ordenados por Khrushchev a planificar el alcance cuantitativo y cualitativo del eventual despliegue de armamentos en Cuba. La propuesta presentada por los técnicos militares soviéticos incluiría los siguientes elementos ofensivos y defensivos: 24 lanzamisiles de alcance medio (MRBM) y 16 de alcance intermedio (IRBM), cargados con dos misiles y una cabeza nuclear cada uno; 24 baterías avanzadas de misiles tierra aire SA-2 (SAM); 42 interceptores Mig-21; 42 bombarderos IL-28; 12 lanchas misilísticas de la clase KOMAR y misiles cruceros tácticos (con capacidad nuclear) para la defensa costera del tipo FKR-1. El despliegue también incluiría cuatro regimientos de elite, una división de infantería mecanizada y otro personal militar de apoyo, totalizando una fuerza de 40,000 hombres. Una vez resueltos los aspectos técnicos y políticos del proyecto, en el verano de 1962, bajo el nombre clave de “Operación Anadir”, comenzó en el más absoluto secreto y bajo la práctica rusa de decepción, engaño y desinformación, el traslado a Cuba de armamento defensivo y ofensivo y el despliegue del contingente militar con los que Cuba y la URSS podían disuadir - o en el peor caso enfrentar - cualquier ataque militar norteamericano a la Isla.

     Si bien es cierto que los Estados Unidos venían evaluando inteligencia sobre la presencia soviética en Cuba, basándose fundamentalmente en la información recibida de los miles de cubanos que llegaban a la Florida semanalmente (HUMINT) y en la observación del volumen del tráfico marítimo soviético hacia Cuba a través del Mar Báltico y del Estrecho del Bósforo, no fue sino hasta junio de 1962 cuando los servicios secretos norteamericanos incrementaron los vuelos de espionaje aéreos sobre Cuba.

     Para el 10 agosto de 1962, John McCone, director de la Agencia Central de Inteligencia (CIA), durante una reunión de alto nivel que incluía a Robert Kennedy, a Dean Rusk, secretario de estado y al Jefe del Estado Mayor Conjunto, el general Maxwell Taylor, alertaba sobre su preocupación que los soviéticos estuviesen desplegando armas ofensivas en Cuba. Para mediados del mes de agosto, fuentes de inteligencia, reportaban el avistamiento de misiles en la Isla, lo que fue catalogado por los expertos como misiles tierra - aire SA-2. El presidente Kennedy fue informado de esta novedad el 22 de agosto de 1962. El día 29 de agosto las fotos aéreas tomadas por aviones U-2 confirmaron la existencia en la zona nororiental de Cuba de sofisticados sistemas de misiles tierra-aire (SAM) y la presencia en el puerto del Mariel de 7 patrulleras porta misiles del tipo KOMAR. Sin embargo, lo más significativo evidenciado del material fotográfico tomado por los vuelos de reconocimiento efectuados ese día fue la presencia en las cercanías de Banes, población ubicada en la costa nororiental de Cuba, de plataformas de lanzamiento de misiles crucero de corto alcance del tipo FKR-1, capaces de transportar cabezas nucleares.

Estos misiles podían ser lanzados contra una flota invasora, un desembarco anfibio o, en un escenario de guerra declarada, contra la misma Base Naval de Guantánamo. Este descubrimiento activaría las alarmas en el gobierno norteamericano y lo alertó que algo muy serio y peligroso estaba aconteciendo en Cuba. A partir de entonces se intensificaron las misiones de reconocimiento con aviones U-2 y los Jefes del Estado Mayor Conjunto en el Pentágono, comenzaron a reactivar y actualizar los planes para una intervención militar masiva en Cuba.

     El 4 de septiembre de 1962, el presidente Kennedy se reunió con su hermano Robert y con los secretarios de estado y de defensa para analizar las evidencias sobre el despliegue de armas ofensivas en Cuba. Ese día, contactaron al embajador soviético Anatoly Dobrynin, quien les aseguró que en Cuba “…no había armas ofensivas del tipo tierra - tierra.” El 7 de septiembre, el Comando Aéreo Táctico inició la planificación de ataques aéreos contra Cuba y el 15 de septiembre de 1962, llegaron al puerto de Mariel los primeros misiles de alcance medio (MRBM) que estaban destinados a ser instalados en la población de San Cristóbal, en la provincia de La Habana.

El 20 de septiembre, el Senado de los Estados Unidos aprobó una Resolución que autorizó el uso de fuerza contra Cuba para impedir que la Isla se convirtiese en una amenaza para la seguridad nacional de los Estados Unidos. Al día siguiente, el ministro de relaciones exteriores soviético Andréi Gromyko, en un discurso en las Naciones Unidas, vociferó que “Cualquier ataque contra Cuba conllevará a una declaración de guerra por parte de la URSS.” Para finalizar el movido mes de septiembre, el día 28 se detectó a bordo del buque soviético “Kasimov” en ruta a Cuba la presencia en cubierta de bombarderos estratégicos del tipo IL-28.

     Durante las misiones de reconocimiento aéreo efectuadas los días 5 y 7 de octubre de 1962 en la parte oriental de Isla, con recorrido de Este a Oeste, se detectaron 5 bases de lanzamiento de misiles tierra-aire SA-2. Sin embargo, los vuelos de reconocimiento con recorrido Sur a Norte previstos para la zona occidental de Cuba y programados para los días 10, 11, 12, y 13 de octubre, no se llevaron a cabo debido a malas condiciones meteorológicas. El 12 de octubre, en uno de sus largos y provocadores discursos que debió haber puesto a los soviéticos de cabeza por lo imprudente del mismo, Fidel Castro le anuncio al mundo que,

“…tenemos muchas armas. Sí, muchas armas, muchas y poderosas armas. La seguridad de la Patria se ha incrementado; porque ya la Patria no estará indefensa; porque el hecho es que la Patria será fuerte; porque el hecho es que la Patria con la ayuda y apoyo de sus hermanos socialistas, puede responder a los ataques imperialistas…

 

     Ese mismo día, el control operacional de los vuelos espías sobre Cuba fue transferido de la Agencia Central de Inteligencia (CIA) a los Jefes del Estado Mayor Conjunto y al Comando Aéreo Estratégico de los Estados Unidos.

     Alas 11:30 P.M. del 13 de octubre de 1962, el mayor Richard S. Heyser de la Fuerza Aérea de los Estados Unidos despegó en un avión U-2F de la Base Aérea Edwards emplazada en pleno desierto californiano, iniciando la misión fotográfica No. G-3101, nombre código “Víctor”. Una vez alcanzada la prefijada altitud de crucero de 70.000 pies, el mayor Heyser puso rumbo a su objetivo, ingresando a Cuba por la Isla de Pinos a las 7:31 A.M. del día 14 de octubre de 1962. El vuelo de reconocimiento que atravesaría Cuba de sur a norte en su parte occidental apenas duró 12 minutos y cuando el avión U-2F del mayor Heyser aterrizó en la Base Aérea McCoy en Orlando, Florida, le fueron removidos los dos rollos de película expuestos sobre Cuba, enviándolos de inmediato al Centro Naval de Inteligencia Fotográfica en Maryland y de allí al Centro Nacional de Interpretación Fotográfica en Washington D.C.

A partir de ese momento, comenzó la cuenta regresiva para el inicio de los fatídicos trece días que llevarían al mundo al borde de su destrucción.

 

Fin primera parte.