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24/11/2020
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Lo que Ortega dijo y no dijo

Después de una letanía extremadamente cansina de estadísticas sobre atención hospitalaria, que solamente periodistas y algunos políticos seguíamos, Ortega dijo en su discurso del domingo pasado: “…porque teníamos todas esas capacidades instaladas y que seguimos instalando, es que hemos logrado enfrentar con éxito esta Pandemia, eso nos ha permitido enfrentar con éxito esta Pandemia…”, repitió (cita tomada textualmente de “El 19 digital”).

Además, dijo, refiriéndose a la presencia inicial de la Organización Panamericana de la Salud (OPS) en Nicaragua, cuando recién se iniciaba la pandemia, lo que fue objeto de propaganda de su gobierno: “…porque teníamos ya este Tendido en Hospitales, Puestos de Salud, logramos rápidamente, incluso acompañados de Representantes Internacionales, instalar las Unidades de Cuidados Intensivos, en varios Hospitales se fueron instalando, y ahí salió las tomas cuando andaban…”, esos representantes de la OPS.

Eso es lo que Ortega dijo, consistente con la información que el Ministerio de Salud (MINSA) proporciona sobre contagios y mortalidad asociada al virus, que casi se compara con países exitosos como Costa Rica y Uruguay. Todo parecía ordenado y exitoso, hasta los nicaragüenses varados en el extranjero, que buscan regresar.

Ahora, lo que no dijo. Si fuese así, que hemos podido “enfrentar con éxito esta Pandemia”, ¿por qué, pese a que es un organismo intergubernamental, y que como tal reportaría las informaciones que proporcione su gobierno, Ortega no ha permitido la inspección de la OPS, como se le ha solicitado?

Eso se agrega a la negación inicial de su gobierno sobre los riesgos de la pandemia, y la promoción que continúa de reuniones, mítines y concentraciones, incluyendo el bochornoso desfile “Amor en tiempos del Covid”, simulando una versión, entre cómica y trágica, de las mismas estadísticas hospitalarias del discurso de Ortega. Tampoco habló de la persecución y despido de médicos y personal sanitario, ni de los muertos en el propio FSLN, por la pandemia.

Y casi simultáneamente con el discurso de Ortega, una caravana orteguista asesinó en La Trinidad, Estelí, a un hombre desarmado, Jorge Rugama Rizo, que se atrevió a gritar “¡Viva Nicaragua libre!”. Ortega tampoco habló del Estado de Sitio práctico en que vivimos, decenas de presos políticos, estragos económicos de la pandemia, sumados a las consecuencias también económicas de la crisis política, ni del desempleo y cierre de numerosas empresas.

Ortega y sectores que le apoyan, fundamentalmente instituciones militares y policiales, deberían saber, que la atención internacional sobre Nicaragua está distraída por la pandemia, y que la situación económica nacional sería bastante peor, catastrófica incluso, por la expectativa que existe de una solución pacífica a la crisis. Solamente así se explica, por el apoyo de esas instituciones, lo que Ortega dijo y lo que no dijo.